Mochila sensorial
Una mochila lista, en el mismo lugar y conocida por el niño.
- Audífonos o tapones para los oídos
- Objeto de apego y una manta
- Snack seguro (que sí come) y agua
- Linterna y la Ficha de Emergencia
Para acompañar a un niño autista durante y después del terremoto. Un sismo borra la rutina, el silencio y el entorno seguro de golpe — y eso genera una sobrecarga sensorial enorme. Estas tarjetas dan respuestas prácticas e inmediatas de contención.
Una vez guardado, este kit funciona sin internet. Tenlo listo en el celular antes de la próxima réplica.
📱 Tras guardarlo, compártelo por WhatsApp, Bluetooth o AirDrop. En iPhone queda en Archivos; en Android, en Descargas.
Una mochila lista, en el mismo lugar y conocida por el niño.
Define con antelación un punto de menor riesgo y de calma.
Imprime y completa la ficha del niño. En un rescate puede ser vital.
Lo conocido asusta menos. Practiquen en calma, como un juego, no como amenaza.
En el caos muchos niños se alejan o corren. Que su identidad viaje siempre con él.
Cúbranse juntos. El contacto firme calma tanto como protege.
Una frase fija y repetida da más seguridad que mil explicaciones.
El estruendo es lo más agresivo para un oído hipersensible.
Durante y justo después, una crisis no es desobediencia: es un sistema nervioso desbordado.
Crea un micro-espacio de baja estimulación, aunque sea con una sábana.
El input profundo le dice al sistema nervioso “ya pasó”.
Exhalar largo apaga la alarma mejor que “cálmate”.
Todo es nuevo y ruidoso. Filtra lo que puedas.
La sobrecarga se ve de dos formas opuestas. Reconócelas para responder bien.
Dibuja la secuencia del día, aunque sea en un papel arrugado.
Anticipa cada cambio con dos pasos, no con un sermón.
Un objeto que viaja con él representa “mi mundo sigue aquí”.
El sueño se desordena primero. Recrea su ritual lo más posible.
Que pueda señalar lo esencial sin necesidad de palabras.
Un guion social muy simple ordena la confusión.
Tres señales acordadas valen oro en una emergencia.
Quien lo atienda debe saber lo esencial en segundos. Ten lista una frase.
La selectividad alimentaria es real: lo nuevo puede generar rechazo y angustia.
Date 60 segundos para respirar antes de cada réplica de estrés.
Acompañar tiene límites. Hay señales que piden a un profesional, ya.
El niño señala lo que necesita. Funciona sin que diga una palabra. Recórtalo o muéstralo en pantalla.
Imprime y completa una por niño. Plastifícala si puedes. Para una ficha de alto impacto, descarga el PDF dedicado desde la web.
Dibuja o escribe la secuencia del día. Anticipar “qué viene después” devuelve la calma. Tacha cada paso al cumplirlo.